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Las chakras o chagras: identidad, comunidad y seguridad alimentaria en la Amazonía

El Proyecto GEF Manejo Integrado de la Cuenca del Río Putumayo-Içá impulsa el fortalecimiento de las chakras – o chagras – amazónicas, sistemas tradicionales de producción que garantizan alimentos diversos y saludables para las familias indígenas y afrodescendientes que habitan la cuenca. Más que parcelas de cultivo, estos espacios representan una forma de conservar la diversidad, el bosque, transmitir conocimientos ancestrales y fortalecer la seguridad alimentaria.

Como parte de su trabajo en la cuenca, el Proyecto implementa iniciativas que fortalecen las capacidades de las comunidades para recuperar y manejar sus chakras, donde conviven árboles frutales, tubérculos, leguminosas, hortalizas y plantas medicinales.

A través de socios como la Corporación BYOS y el Gobierno Autónomo Descentralizado Provincial de Sucumbíos, el Proyecto acompaña a comunidades de las riberas del río Putumayo en procesos de preparación del suelo, producción de plántulas, compostaje de residuos orgánicos, manejo de viveros y desarrollo de bioemprendimientos. Estas acciones fortalecen la producción sostenible de alimentos y también promueven la conservación o el rescate de los saberes tradicionales, la incorporación de nuevos conocimientos técnicos y una participación más equitativa de mujeres, hombres, jóvenes y personas mayores.

En este sentido, el Proyecto GEF busca fortalecer el rol de las mujeres como protagonistas en las chakras. Además de participar en la siembra, el cuidado y la cosecha de los cultivos, ellas lideran la conservación de semillas nativas, el manejo de plantas alimenticias y medicinales, y la transmisión de conocimientos ancestrales sobre sus usos a niñas, niños y jóvenes. Su participación fortalece la seguridad alimentaria, promueve una gestión más equitativa de los recursos naturales y contribuye al bienestar de sus comunidades.

«Estoy muy contenta porque estamos reviviendo las chacras de nuevo. Es como volver a los tiempos de antes. Vamos despacio, pero seguimos trabajando duro. Lo que sembramos, como el plátano y la yuca, alimenta a nuestras familias, a nuestros hijos y a nuestros nietos. Eso es lo que queremos mantener para nuestra comunidad«, expresa María René Criollo, de la comunidad Buen Samaritano.

En el marco del subproyecto “Cosechando Futuro”, desarrollado con la Corporación BYOS, 103 familias fortalecen sus conocimientos en prácticas agroecológicas, recuperan técnicas tradicionales de cultivo y promueven el manejo sostenible de los recursos naturales, contribuyendo a la restauración de áreas degradadas y al fortalecimiento de sus sistemas productivos.

Por su parte, la iniciativa “Chakras Ancestrales”, ejecutada con el Gobierno Autónomo Descentralizado Provincial de Sucumbíos, también en Ecuador, impulsa esta forma de cultivo en las chakras de más de 120 familias kichwas, awá y afrodescendientes de la zona.

Para Mayra Mancilla, de la comunidad afroecuatoriana Lorenzó, la chakra también es un espacio de memoria y aprendizaje:

«La chakra es mucho más que un lugar para sembrar alimentos; es el espacio donde trabajamos unidos, enseñamos a nuestros hijos, compartimos en comunidad y mantenemos vivas nuestras costumbres. Cada vez que regreso a la chacra siento la alegría y el orgullo de recordar a mi familia, a mis abuelos y las enseñanzas que nos dejaron sobre cómo cuidar la tierra.«

Una visión que comparte Byron Escansé, de la comunidad cofán Chandia Na’en:

«Nuestras chakras son el fundamento de nuestras comunidades. Desde hace muchas generaciones cultivamos una gran diversidad de productos que garantizan la alimentación de nuestras familias. Estamos fortaleciendo los saberes para tener alimentos frescos, saludables y propios, sin el uso de químicos.«

«Las chagras son una expresión del conocimiento tradicional que hoy la ciencia reconoce como una solución basada en la naturaleza para la adaptación al cambio climático. Para nosotros motivar la práctica de las chagras es un objetivo importante porque garantizan alimentos para las familias y, además, capturan carbono, protegen los suelos, regulan el ciclo del agua, fortalecen y empoderan a las comunidades«, destaca Roberto Gómez, director del Proyecto GEF Manejo Integrado de la cuenca del río Putumayo-Içá.

Hoy, el valor de las chakras o chagras también es reconocido por la ciencia y, para organismos internacionales como la FAO y el Banco Mundial, constituyen un modelo de producción sostenible importantísimo para la seguridad alimentaria y la protección del bosque amazónico. El proyecto GEF se honra al contribuir a que las chakras sigan vigentes y vivas en las comunidades de la cuenca Putumayo-Içá.

 

Escrito por Admin em .