Comunidades Siekopaai del Putumayo ya cuentan con agua segura, biohuertos, cultivos hidropónicos y piscigranja
El majestuoso río Putumayo nos conduce hasta las comunidades de Bellavista y Nuevo Belén, territorios ancestrales donde viven alrededor de 200 familias Siekopaai o Secoya, que participaron activamente en la gestión y desarrollo del subproyecto de “Seguridad Alimentaria en San Martín de Porres y sus Anexos”, implementado junto con la organización Despensa Amazónica de Perú.
La iniciativa busca fortalecer la seguridad alimentaria de las familias, recuperar conocimientos tradicionales y generar nuevas alternativas para la producción de alimentos en estos territorios amazónicos.
En ambas comunidades se instalaron plantas de agua segura que utilizan como fuente el agua del río. El líquido pasa por un proceso de tratamiento que combina técnicas químicas y sistemas de filtración, entre ellos carbón activado, ozono y luz ultravioleta, para obtener agua apta para el consumo humano. De esta manera, cada familia podrá acceder diariamente a 20 litros de agua segura, contribuyendo a mejorar las condiciones de salud de estas comunidades, donde existe una alta prevalencia de enfermedades gastrointestinales asociadas a la deficiente calidad del agua.
El subproyecto también permitió recuperar saberes ancestrales relacionados con el cultivo y fortalecer la producción de alimentos, mediante la implementación de 51 biohuertos, manejados con abonos orgánicos y destinados principalmente al consumo familiar. A esto se suma la construcción de un invernadero para cultivos hidropónicos, que cuenta con dos camas para raíz flotante y una para cultivo en sustrato. Esta infraestructura innova y permite diversificar técnicas de producción para disponer de hortalizas y plantas durante todo el año, así como reducir la contaminación de suelos y aguas.
En Bellavista, por ejemplo, estas técnicas de producción controlada permitirían a las familias cosechar hasta 100 lechugas por semana y 80 zanahorias cada quince días y también cultivar cebolla roja y china, tomates, cilantro, albahaca, hierbabuena, menta y otras plantas medicinales.
Para fortalecer la participación comunitaria, Despensa Amazónica conformó comités encargados de acompañar las diferentes actividades.
“Estamos contentas porque sabemos que ahora vamos a tener siempre pepinillos, lechugas, tomates, ají dulce, camotes para preparar nuestros platos y alimentar a nuestros hijos. Aprendimos a reproducir las plantas y podemos hacer lo mismo en nuestra huerta”, afirma Marcela Cabrera, presidenta de la comisión de nutrición.
Por su parte, Libardo Ibáñez, cacique de la comunidad Bellavista, destacó la importancia del trabajo colectivo y señaló que, a través de estos espacios, las familias han podido involucrarse en el desarrollo de las iniciativas y sentirlas como propias.
En Nuevo Belén y Bellavista, también se implementaron dos piscigranjas con alevines de gamitana (Colossoma macropomum), una especie que, según los habitantes, es cada vez menos frecuente en los ríos de la zona.
Sergio Sandoval emplea camu-camu como carnada para pescar. Lo hace junto con sus hijos y sobrinos y, cuando siente que el pez ha mordido el anzuelo, grita: “¡Pesca, pesca!”. Entonces llega el festejo. Así, la pesca continúa siendo parte de la alimentación familiar, mientras la comunidad incorpora técnicas para el manejo sostenible y la limpieza de los espacios donde crecen las gamitanas.
Esta iniciativa, desarrollada durante 12 meses, también incluyó capacitaciones dirigidas a las madres de Bellavista y Nuevo Belén sobre buenas prácticas de manipulación y preparación de alimentos. Como parte de este proceso se elaboraron guías y audios en la lengua propia para reforzar mensajes como la importancia del lavado de manos y promover la preparación de alimentos a partir de productos de los huertos, como camote, ají dulce y piña.
“Aprendimos cosas que no sabíamos, nos sentimos agradecidas de haber sido parte de este proyecto y esperamos que vuelvan pronto” dice Irma Sandoval Torres, mientras acarrea el agua segura para el funcionamiento de la hidroponía.
Para Tatiana Rivadeneyra, coordinadora de Despensa Amazónica para el subproyecto, esta implementación ha sido una experiencia muy especial, porque como equipo les ha permitido conocer una nueva cultura y un territorio donde se desarrollan este tipo de iniciativas: “La comunidad ha respondido con mucho compromiso en cada asamblea, minga y taller. Esto nos compromete como organización a dar seguimiento a lo implementado durante los próximos meses, para contribuir a que las acciones desarrolladas se traduzcan en resultados concretos y sostenibles en los temas trabajados”.
El subproyecto de “Seguridad Alimentaria en San Martín de Porres y sus Anexos” se desarrolló en el marco del Proyecto GEF Putumayo-Içá, que cuenta con el liderazgo del Ministerio de Ambiente de Perú, y sus resultados finales fueron entregados durante un emotivo encuentro, sostenido entre el 24 y el 26 de septiembre, que reunió al equipo técnico de Despensa Amazónica, especialistas del Proyecto GEF y representantes de las comunidades Siekoppai de Bellavista y Nuevo Belén.






